CAPITULO IX.
Edward no se dio cuenta que rumbo había tomado, hasta que se estacionó frente al gran edificio en donde quedaba el apartamento de Nessie y Bella, sin pensarlo se desmontó, y entró al edificio y luego al ascensor, solo había ido a ese lugar la noche anterior, pero sabía como llegar perfectamente, llamó al timbre unas tres veces y cuando pensó desistir y se dio la vuelta, escuchó la cerradura y se giró, él vio a Nessie abrir la puerta, ella frunció el seño al verlo, mientras que Edward se sonrió de lado. Era evidente que ella había estado durmiendo.
_ Disculpa que haya interrumpido tu sueño…
Ella le sonrió un poco.
_ No es nada… -miró para el pasillo, esperando ver al menos a Emmet se le hacía bastante extraño ver a Edward allí solo-.
_ Vengo solo… -dijo él adivinando su pregunta-. Estaba cerca y al recordar que estuvimos anoche aquí, quise pasar a ver como está tu hermana…
_ Pasa… -dijo ella abriéndole espacio para que cruzara, Edward entró dándole un vistazo rapidito al lugar-. Imagino que debe estar tirada en su habitación… te diría que te sentaras mientras la buscas, pero dudo que quiera verte… no te lo tomes personal, seguro que ni si quiera a mi, querrá verme… su habitación está en ese pasillo, es la segunda puerta… pasa… estás en tu casa… -dijo ella devolviéndole el gesto que tubo él en su casa-.
_ Gracias… -dijo Edward sonriéndose y sabiendo que era todo un maestro en la materia, era allí la respuesta a la pregunta de sus amigos, solo quería tener la facilidad que solo Nessie podría darle, quien mejor que ella-.
Edward Pov.
Toqué como cinco veces y al no escuchar ninguna respuesta lo que hice fue abrir la puerta lentamente, y entré. Me paré en seco al ver aquello. Bella estaba tirada en su cama, mientras abrazaba su almohada, yo me paré frente a ella, pero ella no se dio cuenta, la escuchaba sollozar muy bajito, ella era tan linda, y lo dejaba tan evidenciado al ver la forma tan patética en la que se encontraba e igualmente se veía hermosa.
_ Bella…
Ella se espantó tanto al escuchar mi voz, que hasta yo di un respingo, ella se sentó de golpe en su cama.
_ ¿Qué haces?... –dijo asombrada de verme-.
_ Lo siento… vine a verte y tu hermana me invitó a pasar… toqué pero no contestaste…
Ella se limpió con su mano las lágrimas de las mejillas y volvió a descansar su cabeza sobre la almohada.
_ ¿Qué quieres?... –dijo sin ánimos-.
_ Pues… Alice y Jasper salieron a dar una vuelta y me dio deseos de invitarte…
_ Lo siento… pero no tengo ganas…
_ Vamos… -dije mientras me sentaba en la orilla de la cama-. Necesitas salir de acá…
_ Edward… solo necesito estar sola…
_ ¿Qué te tiene así?... –dije con preocupación, no creía posible que la vida de esta niña fuera tan deplorable-.
_ Todo… quiero regresar a mi casa, Edward… no quiero estar aquí…
_ Lo Vas estar Bella… no me parece justo que te hagas la vida tan difícil, si al fin de cuentas no vas a cambiar absolutamente nada… ¿tanta falta te hace el chico ese?...
_ Tengo miedo, Edward… -dijo ella mirándome a los ojos, dios… es verdad que esa chica estaba bastante mal, yo le retiré el cabello que le caí en su rostro, mientras mis dedos de manera involuntaria acariciaban su suave pelo-.
_ ¿A que?... –le dije en un susurro-.
_ ¿Sabes que es lo que mas me duele?... el hecho de no querer ver lo evidente… lo quiero… y quiero que me quiera… como yo lo quiero a él…
_ Suficiente…
Dije poniéndome de pies, y la tomé de la mano.
_ Dios… ese chico no puede ser tan bueno… vamos a dar una vuelta… si quieres que te sirva de paños de lagrimas, lo haré, pero debes salir de esta miseria… dioooos… -dije yo algo exasperado mientras como si se tratara de mi habitación me dirigía a su closet y busqué unos zapatos de ella que fueran de mi gusto, mientras pensaba “diooos, por dios, no es posible que ese chico fuera tan bueno… no puede existir otro Edward por allí, la verdad solo yo puedo hacer sufrir a una mujer de esta manera”. Me giré de golpe hacia ella, que estaba sentada en la cama, riéndose, fruncí el seño al darme cuenta que había pensado en voz alta.
_ Eres estúpido… -dijo ella sonriendo con sinceridad, yo también me sonreí divertido mientras que me acercaba a ella lentamente-.
_ Nop. Soy Edward Cullen…
Vi que su sonrisa desapareció de golpe mientras fijaba su mirada en las zapatillas que llevaba en una de mis manos.
_ ¿Qué haces?... –dijo mientras alzaba una ceja con incredulidad-.
_ Esos pantalones de mezclillas cortos que llevas puesto, se van a ver genial con estas zapatillas, lucirán hermosas en tus pies… resaltaran tus piernas largas…
Ella bufó.
_ Ni lo sueñes… no me puedo poner eso…
Yo dudé. Rayos, aparentemente estaba en la habitación equivocada. Porque la verdad juro que había sacado ese par de zapatos de su armario.
_ ¿No son tuyos?...
_ Si, Nessie me obligó a comprarlos… pero la verdad mi coordinación al caminar es pésima, no querrás sostenerme todo el tiempo…
Eso me gustó y una sonrisa involuntaria salió de mis labios.
_ Soy patosa, Edward… -dijo ella resignada, mientras se acercó a la orilla de la cama, bajando los pies, yo sin escuchar sus palabras, rápidamente me acerqué a ella y me arrodillé frente a sus pies-.
La viva imagen de una persona sentada, mientras el chico se arrodilla para pedirle matrimonio a su amada.
Ella estaba descalza, no levanté mi vista para mirarla, ya que me concentré en sus hermosos pies, sus uñas lindas, cuidadas y pintadas de un color natural, el cual me dejaba ver lo sencilla que era Bella. Tomé con ambas manos su pies derecho, ella no puso resistencia, y me fijé en sus dedos, en sus uñas. Su pie era tan delicado y bello. Sin darme cuenta las yemas de mis dedos se permitieron acariciar suavemente la planta de su pie, la parte superior, su tobillo, lo acariciaba como si se tratara de hacer una obra de arte con el barro, al llegar a su tobillo subí una de mis manos a su pantorrilla, abarcando con ella lo que pude de su pantorrilla y allí suavemente acaricié hacia arriba hasta llegar a la parte de atrás de su rodilla, su piel era tersa, suave y delicada, tan blanca como un papel, sentí un cosquilleó en mis dedos, y todo por la sensación que sentían al querer recorrer mas arriba, sin levantar mi cabeza, miré hacia arriba por debajo de mis pestañas, y mi respiración se atoró en mi boca cuando ví, a Bella con los ojos suavemente cerrados, mordiéndose el labio inferior con fuerza, y con ambas manos a sus lados, envolviendo en un puño fuerte, las sabanas. Tomé una gran bocanada de aire por la boca, mientras me obligué a apartar mis manos de su pierna, tomé un zapato y sin volverla a mirar se los puse, eran unos zapatos de tacones finos, un poco altos y con tiras, las cuales yo mismo las sujeté a su pantorrilla, al terminar con este, tomé el otro zapato e hice lo mismo, luego coloqué sus dos pies sobre la superficie del piso y tomándola de la mano la ayudé a ponerse de pies, ambos parados uno frente al otro, nos miramos a los ojos, yo le sonreí con burla.
_ A mi lado te vas a divertir esta noche…
_ Lo necesito… -dijo ella en un susurro-.
Y allí fue que comprendí, que me iba a salir un poco tedioso el ganar la apuesta, no me refiero a imposible, porque ni ella ni nadie lo sería para mí, si no que la chica estaba mas verde que el bosque, y también iba a tener que trabajar con eso, y todo en tan solo 30 días…
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Bella sintió en el momento el deseo improbable de salir de allí, la verdad Edward parecía ser una persona buena, una persona que podía convertirse en su amigo. Alguien que ella necesitaba para salir de la miseria en la que se encontraba. Vale decir que alguien muy guapo por cierto. Edward la tomó de la mano, y la sacó de la habitación, ambos vieron a Nessie sentada en el mueble con su laptop en sus piernas, ella se giró al escuchar la puerta de la habitación de Bella abrirse, apartó su mirada de la laptop y miró por enzima de sus hombros a Bella y a Edward, fijó su mirada en las manos entrelazadas de ellos e hizo una mueca con sus labios, para luego ignorarlos y mirar nuevamente a la pantalla, escuchó la voz de su hermana.
_ Voy a salir con Edward, Nes…
_ Ya veo… -dijo mirando su pantalla-. Suelte con eso… -dijo y escuchó que la puerta se cerró, ella miró la pantalla de su laptop y en la parte superior izquierda de la pantalla, en el webcam se encontraba Paúl el cual del otro lado parecía estar en una mesa de computadora, estaba en franelilla y en boxers, estaba sentado en una sillita algo cómodo. Nessie volvió a sonreír-.
_ Si…
_ ¿Qué hace ella ahí?...
Nessie frunció el seño.
_ Dios, te dije un millón de veces que Bella vendría este año a vivir conmigo…
_ Dios… -dijo Paúl evidentemente asqueado-. No entiendo como piensas soportar a esa chiquilla inmadura… por lo menos a mí me pone los nervios de punta…
Nessie le molestó un poco el comentario despectivo de paúl, pero se lo tragó, vi a través de la pantalla, como Paúl la miró interrogante.
_ ¿Vivirá con nosotros?...
Nessie puso cara de preocupación.
_ Ese es otro punto, que quería tratar contigo, amor… y es que… me temo, que con Bella aquí, no podemos seguir como antes, no creo que de nuestros padres enterarse me dejaran viva… estoy segura de que no se imaginaran que vivíamos juntos… ya conoces los moralistas que son…
Paúl votó fuego por los ojos, de la rabia que tenia.
_ ¡No me importa lo que piensen ellos, no me importa lo que piense la estúpida mosca muerta de tu hermana, no me importa lo que pienses tú!... seguiremos viviendo juntos…
Nessie tragó en seco, ya se esperaba aquello.
_ Amor… mejor lo hablamos cuando regreses de Forks… cuéntame… ¿Cómo están en la push?... –trató de cambiar el tema-.
_ Regreso el próximo fin de semana, Nessie, mejor será que prepares a Bella, porque la verdad yo no pretendo apartarme de ti… ahora te dejo… hablamos mas tarde… salúdame a Rose y a Emmet…
_ Adiós… -dijo Nessie y cerró la laptop algo frustrada-.
Ella puso la computadora portátil a su lado derecho en el mueble, y se recostó hacia atrás, descansando su cabeza del espaldar, estiró sus piernas poniéndolas sobre la mesita de estar y se llevó ambas manos a la cara y cerró los ojos, la situación con Paúl era un poco incómoda, sabía que las cosas se complicarían, ya que tanto Paúl como Bella no se soportaban ni siquiera un poco. Al cerrar los ojos, sin darse cuenta su mente voló a la noche anterior, imágenes que no recordaba volvieron a su memoria, a un Jacob, totalmente desnudo sobre ella, moviéndose en un suave vaivén que la hizo dejar de respirar en ese momento, recordó cuando lo vió a él correrce dentro de ella, y la cara de satisfacción que puso al descargarse y aquel recuerdo hizo que ella apretara sus piernas. Ya que sintió la gran añoranza de querer volver a sentir aquello.
_ ¿No piensas decirme con quien estuviste anoche?...
Nessie tiró un grito del susto que recibió al escuchar la voz de Emmet en su oído, hasta se paró de un salto y se giró, Emmet estaba en la parte de atrás del mueble, todavía inclinado hacia delante, con ambas manos apoyadas en el espaldar del mueble y con la cabeza levemente inclinada hacia Nessie. Nessie se llevó la mano en al pecho.
_ ¿Cómo entraste Emmet?... –dijo con el corazón aún en la planta de los pies-.
_ Pues… -dijo poniéndose derecho y alzándose de hombros, dejándole ver lo obvio que era la respuesta-. Pues… la llave en el tazón… ¿recuerdas?...
_ Dios… -dijo Nessie ahora molesta-. ¿Cuándo rayos vas a entender que esa llave es para una emergencia, no puedes entrar y salir como si este fuere tu casa… -dijo Nessie evidentemente molesta, Emmet sin darle importancia rodeo el mueble y se dejó caer en él para luego cruzarse de brazos, subir los pies sobre la mesita, cruzándolos y luego mirarla ceñudo-.
_ Deja el Melo drama, Ness… y contesta lo que te he venido a preguntar… ¿CON- QUIEN- ESTUVISTE- ANOCHE?...
_ Mierda, Emmet, ESO. A. TI. NO. TE. IM-POR-TA… grábatelo en tu puta cabeza de una vez… -dijo Nessie mientras se dirigía a la cocina, ella comenzó a recoger los vasos sucios que estaban en la mesa y comenzó a lavarlos, Emmet ceñudo no la perdió de vista, era evidente que los hombros de Nessie estaban tensos, los pobres vasos no iban a resistir su brusquedad…
_ Entiende que solo me preocupas tú… -dijo Emmet y Nessie se giró para verlo recargado del marco de la puerta, mirándolo con los brazos cruzados, ella respiró al ver en la cara de Emmet que algo realmente le preocupaba, muy pocas veces había visto a Emmet tan serio-.
_ Estaba tomada, Em… ni siquiera recuerdo que hice y que no hice… -dijo ella resignada soltando todo y dándole la espalda al fregadero, para recostar su espalda de él, ambos se miraron a los ojos-.
_ Nes… tú te has empeñado a seguir con esa relación enfermiza que tienes con Paúl… por favor, evítate problemas, no quiero que vuelva a hacerte daño….
_ Shhhhhhh… -dijo ella acercándose a él rápidamente-. Calla, calla, calla… -le rogó mientras le tomaba las manos y le miraba suplicante-. Dijiste que no lo ibas a mencionar otra vez… no lo hagas otra vez… recuerda que es nuestro secreto…
_ Si Rosalie sabe eso, y se da cuenta que no se lo dije, ¿estas conciente de que me cortará las bolas, verdad?...
Nessie sonrió.
_ NO se va a enterar… si no le dijimos eso, fue porque sabes lo impulsiva que es Rose…
_ Bueno… Impulsivo voy a ser yo si se atreve a ponerte un dedo encima… ese infeliz me conocerá de verdad…
_ Shhh… anda, ve siéntate… que te voy a preparar algo de comer…
_ Siiiiii… -dijo Emmet dejando todo a un lado y yéndose a una de las sillas que habían en la cocina, al sentarse, su celular vibró dentro de su pantalón, lo sacó y tomó la llamada al ver que era Jacob-.
_ Dime, Jake…
Nessie quien sacaba los embutidos de la nevera, le miró de reojo, al escuchar ese nombre-.
_ ¿En donde rayos andan todos?... –dijo Jake molesto-. Edward y Jasper no me toman las llamadas…
_ Estoy en casa de Nessie… ¿Por qué no te arrancas para acá?... ¿recuerdas como llegar?... ven a comer que Ness es bastante buena en la cocina…
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Edward conducía su volvo en las calles de San José de California, Bella a su lado, miraba detenidamente a través de la ventana, el hermoso lugar y su playa. Ella se giró a él.
_ ¿Conoces bien todo esto?... –le preguntó, él se sonrió, sin apartar la mirada de la carretera-.
_ Pues… claro, me encantaba hacer turismo aquí cuando veníamos con la familia…
Bella le sonrió y Edward giró su rostro unos segundos para mirarla, y devolverle la sonrisa.
_ ¿Qué te parece si te invito a almorzar, conozco un restaurante buenísimo, mi padre siempre solía llevarnos a Ali y a mí…
_ ¿A si?...
_ Es italiano… ¿te gusta la comida italiana?...
Bella sonrió fascinada.
_ Me encanta…
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